Treinta y tres

10 de agosto de 2025

personal, reflexión

El 6 de Julio cumplí treinta y tres años.

Si miro hacia atrás, puedo ver que las cosas más maravillosas y valiosas que tengo hoy en mi vida me las ha dado la gracia y misericordia de Dios.

Me explico. Con mi inmadurez y terquedad, pocas veces he logrado tomar decisiones que me lleven a cosas perdurables y significativas en mi vida.

Pero, gracias a Dios por su gracia y misericordia que se ha manifestado para bien en mi vida. De verdad, no estoy viviendo el mejor tiempo de mi vida, no estoy en las condiciones económicas, físicas, espirituales o anímicas que desearía tener pero me siento profundamente agradecido de que Dios me sostiene, de que Dios tuvo y tiene un plan perfecto para mi vida. Con los años me doy cuenta que esto no significa relajarme y dejarme llevar por cualquier viento, sino que, a pesar de mi, cualquier cosa que suceda tendrá un sentido profundo cuya meta es acercarme más a El.

Volviéndome viejo

Me estoy volviendo viejo y eso significa que ya no disfruto las mismas cosas que antes.

Creo que hoy en día aprecio tener algo de tiempo para reflexionar o disfrutar algo detenidamente.

También mis gustos musicales fueron mutando. De a poco voy prefiriendo la música que es capaz de tener una armonía entre tener muchos detalles y ser simple o minimalista. Sin embargo, algunas bandas y artístas que desde pequeño escuchaba se han quedado conmigo.

Miedos

Con mi hija a punto de nacer vienen algunas preocupaciones adicionales que necesito llevar constantemente a Dios en oración para poder descansar.

Hay ciertas preguntas que me da miedo responder, pero estoy enfrentándome a ellas de a poco, como por ejemplo ¿Qué tipo de persona quiero ser a los 40? ¿Qué cosas no estoy haciendo para vivir una vida plena? O ¿De qué cosas no tengo las respuestas adecuadas (o definidas) para poder ensañar a mi hija?

Definición de éxito

La definición de éxito para mi en estos años se ha convertido en: lograr cumplir con mis responsabilidades haciendo las cosas para la gloria de Dios.

Sin embargo, estoy luchando para derrocar mi antigua definición de éxito: lograr ser alguien que destaque y tenga un impacto en las demás personas. Eso va perdiendo sentido a medida que te das cuenta que poner la mirada en esas cosas te aleja de vivir de manera auténtica y Cristocéntrica.


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